En estos tiempos donde el termino posmodernidad, es utilizado con la cotidianidad de una moda o un uso horario, y cuando se cancela por parte de intelectuales burgueses, la discusión y la practica desde lo ideológico, asistimos a un evento que sobre valora el mínimo de capacidad humana para resistir y forjar cambios desde otra forma de ver el mundo, desde el análisis y la confrontación de su cotidianidad, una cotidianidad que cada día es mas desdibujada por el capital y su pobre dinámica social, la cual es sustentada por la teoría del fin de la historia. Que niega lo histórico en su practica cotidiana y las construcciones sociales que se hacen a partir de relaciones establecidas a partir lo cultural y que forjan formas diferentes de conocer y asumirla realidad desde una interpretación mas humana del mundo.

El marxismo en este sentido, es base fundamental de una ideología de izquierda revolucionaria, no solo por el aporte metodológico en el análisis y la practica social, sino por su vigencia como teoría científica. No obstante por ser la teoría marxista una reflexion sobre el siglo XIX, no es en su totalidad acorde a las complejidades que a asumido el sistema capitalista en nuestro tiempo y por ende hay que revaluarla en algunos sentidos y aportarle desde otras elaboraciones y experiencias que ideológicamente buscan la emancipación del hombre a partir de relaciones menos jerárquicas y mas colectivas basadas en el conocimiento como herramienta para el bienestar y la evolución de una sociedad hacia niveles superiores en lo productivo, lo tecnológico y lo humano.

Así, retomamos a Marx no solo desde la fuente sino desde sus diferentes interpretaciones tanto académicas como practicas, como el leninismo, el estructuralismo y el neo marxismo, de esta forma obtenemos mejores elementos de análisis para la formulación de una teoría revolucionaria, para la cual asumimos un pensamiento libertario con raíces en el anarquismo y sus experiencias organizativas y relacionales en torno al manejo del poder y la autoridad para fines revolucionarios en lo social, lo cultural, lo político y lo moral.

Obedecemos ante todo a un marco cultural de referencia, ya que sin este solo se repetirían historias del mal llamado socialismo real; retomar la raíces y formas culturales que forjaban y fortalecían a las sociedades de nuestros ancestros es una buena forma de recuperar la memoria y de plantearnos un ser humano en relación equilibrada con su medio –lo que no significa negar el conflicto como dinamizador social- y siendo parte de un todo como sujeto social critico y transformador.

Colombia necesita un cambio que reconstruya el tejido social que por décadas ha sido despedazado ya sea por los poderes locales o por los imperios, este solo llegara cuando reconstruyamos culturalmente la sociedad, a partir de valorar la identidad como el hilo conductor de una propuesta revolucionaria y beligerante que genere la confrontación ideológica, política y militar desde lo que realmente somos, un pueblo que no resiste mas la opresión y que esta dispuesto a que sin dogmas pero con la historia al hombro, construir una mejor educación y una mejor sociedad, a base de lucha, de indio, mestizo y negro, de construir un sueño para todos a mano y sinpermiso.



Inicio Introducción Carácter Comunicados Contacto