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BOLETÍN DE BARRANCA, 30 de ABRIL al 6 de MAYO 2001 MESA REGIONAL – RED DE HERMANDAD
1 de mayo Ese Día Internacional de la Clase Trabajadora fue celebrado en circunstancias especiales en Barranca, o sea bajo presiones previas a la mayoría de los sindicatos por parte de los paramilitares, dentro de un ambiente de rumores de una celebración paralela paramilitar, la cual al final no se dio, y con la experiencia de varios sindicalistas asesinados este año en la ciudad. Durante la fase preparatoria algunos sindicatos anunciaron que no participarían. Pero no hay mal que por bien no venga. Se forjó una colaboración muy bonita entre la Pastoral Obrera de la Iglesia Católica y los sindicatos. A pesar de las tensiones hubo participación masiva, de entre 200 y 300 personas. Muy poco en comparación con el año pasado, mucho en comparación con el número de gente esperado. Se empezó el día con una misa campestre en la tarima del Cristo Petrolero, luego se marchó al Parque Camilo Torres donde se escucharon varios discursos políticos, entre otros por parte de Monseñor Jaime Prieto Amaya y Hernando Hernández, presidente de la USO. Después de los tradicionales sancochos los participantes disfrutaron de la parte cultural, es decir de cinco diferentes grupos de música bailable, y eso hasta ya entrada la noche. En total el Primero de Mayo mostró que todavía hay un número considerable de personas con quienes se puede contar para resistir a los intentos de imponer el proyecto paramilitar en Barrancabermeja. Aumenta de nuevo la cantidad de asesinatos en la ciudad. El día 3 de mayo dos hombres amarrados de pies y manos son llevados a un sitio cerca al Puente Elevado donde son asesinados. Rumores dicen que les mataron los paramilitares por ser infiltrados de la insurgencia en sus filas. Entre la noche del viernes, 4 de mayo y la noche del sábado, 5 de mayo son asesinados siete personas, seis hombres y una mujer, en diferentes lugares de Barranca, dos de ellos dentro de una casa, los otros cinco llevados a barrios distintos de donde vivían para matarlos. Este nuevo recrudecimiento de la violencia selectiva se debe en parte a un proceso de "depuración" dentro de las filas paramilitares y a la supuesta presencia de reductos de la insurgencia en la ciudad. En una entrevista concedida al periódico local "Vanguardia Liberal", un comandante político de las AUC admite que en las filas de los paramilitares se han calado infiltrados de la insurgencia. Cuando los descubren, los matan. En la misma entrevista cuenta que advirtieron a los vendedores de drogas ilícitas y a los drogadictos de dejar sus vicios dentro de un determinado plazo de tiempo. Pero como no les hacen caso a sus recomendaciones, a los paramilitares les toca empezar una "limpieza social", para el bien de la comunidad, como se entiende fácilmente. Primero las personas "inútiles para la sociedad", luego los homosexuales, luego... para la redactora, alemana, otra reminiscencia a los años 30 en Alemania. En el sector del nororiente se dice que los paramilitares andan con una lista de personas que van a matar dentro de poco. Los potenciales víctimas son personas que supuestamente todavía tienen vínculos con la insurgencia, que hasta hoy supuestamente les guardan armas o les suministran informaciones. Los paramilitares ganan más y más territorio ideológico. La semana pasada lograron que se borró la imagen del Che en la Unipaz, lograron que los mismos militares pintaron en blanco la pared del Teatro del Pueblo donde antes miraron las caras del Che, de Manuel Gustavo Chacón (carismático líder de la USO que fue asesinado) y de líderes de la Unión Patriótica, y obligaron a borrar los letreros en las paredes de las viviendas de la insurgenica en los barrios nor y surorientales. Para ustedes que siguieron la campaña de solidaridad con la Organización Femenina Popular – OFP "Barranca Vive" de febrero a marzo, una noticia de seguimiento al quehacer de los desplazados del barrio Pablo Acuña que se refugiaron a la Casa de la Mujer, ¿se recuerdan? Un paramilitar que todavía vive en el barrio Pablo Acuña visitaba a varias familias desplazadas del mismo barrio y les "invitó" a regresar. Los paramilitares les darían trabajo bien pagado y no les pasaría nada de retaliación por haber salido del barrio con la OFP. Ninguna de las familias ha regresado hasta ahora. Pero por desacuerdos internos, malentendidos, por haber fallado en mantener el proceso organizativo entre ellos y por presiones por parte de los paramilitares en el barrio donde fueron reasentados, se ha perdido la unidad. Como consecuencia, algunas familias optaron por salir de Barranca juntos como grupo, pero sin el resto de familias.
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