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MESA REGIONAL - RED DE HERMANDAD La Caravana partió con su carga de ayuda humanitario y unos 80 caravanistas, entre nacionales e internacionales de nueve países, hacia el Sur de Bolívar el lunes 6 de agosto. Se transportaba en la "Marcela", la lancha de Ecopetrol, y llegó sin problemas hasta San Pablo. Pero allá nos tocó permanecer hasta el miércoles, hacinados en la lancha y en un ambiente de mucha tensión. Ya el día 3 de agosto circuló un comunicado firmado por los alcaldes integrantes de la "Asociación de Municipios del Magdalena Medio Bolivarense" en que señalan a la Caravana como "campaña clientelista de ofrecimientos de dádivas, ayudas y donaciones con el perverso propósito de asaltar la buena fe de las comunidades pobres de la región a fin de lograr su asentimiento con respecto a la zona de despeje para la guerrilla terrorista del ELN". Otros señalamientos contra los caravanistas, las organizaciones que la respaldaban y las comunidades mismas constataron que en la región no vive población civil sino solamente guerrilleros. Cuando buscamos a los transportistas para descargar la ayuda humanitaria, se negaron a transportarnos. Fueron amenazados por los paramilitares. Así mismo, miembros de Asocipaz y del "Movimiento No al Despeje" informaron a los funcionarios de la Defensoría que nos acompañaron que "correría riesgo la vida, la integridad física y la ayuda humanitaria de la caravana si se retiran a 300 metros del lugar donde se encuentran"; a esta distancia se halla un retén de las AUC. Frente a estas amenazas, el alcalde encargado de San Pablo no hizo nada, así favoreciendo el bloqueo. El día 7 de agosto llegaron cinco chalupas de municipios vecinos, organizados por Asocipaz, el No al Despeje y Construpaz (otra organización de derecha) para exigir que se reparta la ayuda humanitaria en San Pablo y Cantagallo. Luego de varias interlocuciones con el alcalde encargado y tras un análisis de la situación, los caravanistas deciden continuar el viaje hacia el norte el día siguiente, sin poder entrar a la zona campesina. Queda bien claro que existe un bloqueo férreo a las comunidades campesinas de la parte sur del Sur de Bolívar, tanto en materia de alimentos como de información, así como la presencia paramilitar en las cabeceras municipales que condiciona el funcionamiento de las mismas autoridades municipales, hasta el extremo de imposibilitar el desarrollo de las actividades humanitarias. Queda claro también que el Gobierno no ejerce autoridad ninguna en esa región, a pesar de la masiva presencia militar tanto en el casco urbano de San Pablo como mediante el operativo militar anunciado para la zona. El miércoles llegamos a Moralitos, donde trasbordamos la carga para seguir hasta Micoahumado. En ese pueblo nos recibió una multitud de campesinos y mineros, unas 2.500 personas, con enorme alegría, con música y ambiente de fiesta, para celebrar la solidaridad, la ternura de los pueblos, y el rompimiento del cerco en que los paramilitares mantienen a las comunidades de esa zona. Allá los delegados internacionales verificaron de primera mano el abandono de esa región por parte del Gobierno, la difícil situación que en materia de violaciones a los Derechos Humanos, de salud, educación, transporte, comunicación, producción agropecuaria y servicios públicos viven las comunidades en resistencia. Durante todo el tiempo, varios medios de comunicación intentaron distorsionar el carácter estrictamente humanitario de la Caravana, recurriendo a señalamientos a las caravanistas como simpatizantes de ETA, del ELN o de turistas humanitarios. El sábado, en un recorrido en camionetas, mulas y a pie llegamos a nuestro último destino, la comunidad minera de San Pedro Frío (municipio de Santa Rosa), donde nos quedamos hasta martes. Allá los mineros nos explicaron como en un trabajo físico durísimo y de manera artesanal explotan el oro de la Serranía de San Lucas. Es un contraste muy fuerte: saberse en una de las regiones potencialmente más ricas del país, pero viendo una realidad de pobreza, de condiciones de vida poco dignas, de abandono total por parte del Gobierno, de la precaria situación de salud, de educación, de servicios públicos, de vivienda, de violaciones a los DDHH por parte de paramilitares y militares. Cabe destacar que al final la ayuda humanitaria es más que la entrega de alimentos, medicamentos, útiles escolares, herramientas agrícolas y semillas; abarca también la solidaridad expresada por las 180 organizaciones nacionales e internacionales que apoyaron a la Caravana y la constatación de las necesidades de las comunidades campesinas y mineras, al igual que de las violaciones a los DDHH y al DIH de las que son víctimas. 14 al 16 de agosto 2001 La Marcha Internacional de Mujeres, preparada con mucha antelación a través de la campaña contra el miedo, empezó el día 14 con la llegada de unas 2.000 personas, en su gran mayoría mujeres, de los municipios, de otras partes de Colombia y de 19 países. Para que puedan acudir al acto de recibimiento también las mujeres de los barrios populares de la ciudad, la OFP mandó buses a los sectores nor y surorientales. Sin embargo, paramilitares con armas en mano retuvieron los buses y exigieron a los pasajeras participar en un acto organizado por ellos en el sitio El Retén en vez de asistir al acto de recibimiento de la OFP y de la Ruta Pacífica. En algunos casos hubo forcejeos, amenazas y malos tratos, en otros los paramilitares anotaron los nombres de los participantes en una lista. Al final les dejaron pasar. El día 15 las mujeres celebraron un acto académico, un panel internacional de mujeres, en el Club Infantas. Para esa ocasión, los paramilitares obligaron a unos 200 habitantes de los sectores nor y surorientales a protestar frente al Club Infantas y señalar a las mujeres como colaboradoras de la insurgencia. A pesar de esos hostigamientos las mujeres participaron masivamente en los diferentes actos culturales, en la vigilia frente a las tres Casas de la Mujer con caminata de velas, música en vivo y sancochos, en el plantón que bloqueó por una hora la entrada a Barranca en el sitio conocido como As de Copas, en el concierto final. No lograron desarticular este evento de solidaridad política de mujeres en contra de la guerra y del miedo, con una propuesta de vida, de mujeres valientes que denuncian con contundencia las violaciones de los DDHH y la inoperancia de las autoridades civiles y militares en Barranca. Continúan los asesinatos selectivos, a un ritmo más lento pero persistente. Continúan igualmente las desapariciones forzadas, la mayoría de los desaparecidos son asesinados posteriormente y encontrados flotando en el río o descuartizados. En lo que va del mes fueron hallados tres fosas comunes en los barrios nororientales de Kennedy, San Pedro Claver y San Martín con cuatro jóvenes, entre 18 y 25 años, asesinados de manera cruel con motosierra. Los cuatro habían sido desaparecidos días antes. Del 17 al 20 de agosto se realizó la Feria Ganadera, que no se llevó a cabo los últimos cuatro años. Fue inaugurada con una gran cabalgata de terratenientes de Puerto Berrío, Puerto Boyacá, Yarima, San Vicente de Chucurí y sus secuelas. Aparentemente reinaba un ambiente alegre y festivo; lo que hubo realmente fue un considerable aumento de la presencia de paramilitares en la ciudad.
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