NUEVO COMUNICADO PTM EN LA RAZON

LA RAZON 11/08/01

Mikel Mancisidor, responsable del departamento de derechos humanos de PTM (Paz y Tercer Mundo) ha enviado a LA RAZÓN la siguiente nota, en relación con la Caravana Internacional por la Vida que se desarrolla en Colombia, que a continuación reproducimos:
   «La publicación de la rectificación solicitada ayer por nuestra organización, referida a una noticia casualmente publicada el día en que se hacía gala de no haber publicado ninguna rectificación en 1.000 números, es un gesto que hay que reconocer. Pero esta rectificación ¬ independientemente de que haya sido parcial, encajonada en un contexto que invita a la mala comprensión de todo el asunto y que está titulada de forma que distrae la atención sobre lo más importante ¬ no puede deshacer el daño cometido, ni compensar los perjuicios.
   La noticia carecía del más mínimo contraste ni fundamento, y eso era evidente a todas luces antes de su publicación. La prueba en que afirma basar la conclusión de que hemos tenido una gran participación en actos organizados por la coalición proetarra Batasuna era tan absurda, tan peregrina, que más mueve a la indignación que a la reflexión.
   En la noticia se citan dos fuentes . La primera, la Embajada de Colombia en Madrid, a la que tanto se cita hoy ¬por ayer¬ de nuevo, no sólo comprende la forma artera en que está siendo metida en el asunto, sino que permanece hoy tan molesta como ayer con el tratamiento que su medio insiste en dar a la noticia. La segunda, la OID, también citada por segunda vez hoy, acaba de remitir un escrito en que niega lo que su periódico ha afirmado por segunda vez.
   Nuestra organización tiene su mayor capital en su nombre que es sinónimo de honradez y profesionalidad ganado en más de 12 años llenos de aciertos y errores. Pero los infundios pueden, con la fácil y bella indiferencia de la impunidad, dañar gravemente esta imagen y esta trayectoria. No afortunadamente ante quienes nos conocen, pero sí en quienes no tienen por qué saber de nosotros más que lo que ustedes dicen.
   Como muestra de sensatez, en España ningún medio ¬al menos de los que nosotros hayamos podido hacer seguimiento ¬ se ha hecho eco de la noticia. Sin embargo, como era previsible, en Colombia no tienen porqué saber de la fiabilidad de la noticia y de la fuente. Así la RCN, una de las radios más importantes del país, repitió la noticia afirmando que provenía de una diario español y que tenía por base una información de la Embajada de Colombia en Madrid. Como no podía ser menos, la Embajada, con celeridad, aportó al medio toda la documentación, nuestras cartas y las suyas propias. RCN desmintió en los siguientes boletines la noticia, leyendo nuestras cartas y la de la Embajada, y afirmando que todo había sido una manipulación del medio.
   La Embajada de Colombia en Madrid habló con los corresponsales de los principales medios colombianos que, como era lógico, no consideraron acorde con la más mínima deontología mencionar siquiera el infundio.
   Sin embargo, las dos o tres horas que mediaron entre la difusión de la noticia por la RCN y su desmentido, la emisora estuvo repitiéndola en varios boletines. No sé si ustedes conocen la realidad colombiana, pero las embajadas han comprendido la dimensión y la gravedad del hecho desde el primer momento. Nosotros tenemos un trabajo estable de Ayuda Humanitaria de Cooperación al Desarrollo y de Derechos Humanos en varias áreas del país. Áreas que viven en guerra entre varios actores armados, áreas en que los defensores de los Derechos Humanos, los representantes de las cooperativas, los trabajadores sociales, los líderes comunitarios, los líderes indígenas, todo el entorno social y comunitario con el que trabajamos está siendo masacrado y es asesinado por mucho menos que un rumor, por mucho menos que una suposición de que tienen cercanía con uno u otro actor armado. El infundio de que esas personas con las que trabajamos desde hace años, de que todas nuestras contrapartes están trabajando con una ONG que es del entorno proetarra les coloca en el disparadero, les hace las víctimas más fáciles de un conflicto que no requiere muchas excusas para matarlos.
   No estoy haciendo ciencia-ficción, ni sería la primera vez que algo así ocurre. Ayer mismo un representante de una instancia oficial de una de las zonas en las que trabajamos recomendó a nuestros cooperantes que abandonaran la zona y sus trabajos hasta que las cosas se calmasen. Si eso se comenta en instancias públicas y nos lo trasmiten, puede usted imaginar lo que pueden estar cavilando diversas organizaciones armadas de la zona sobre nuestros cooperantes o colaboradores locales: por rumores menores han matado a miles de campesinos o trabajadores sociales.»