Caravana Internacional entregó balance
Colprensa
"Hay un bloqueo militar apoyando a los paramilitares. Ninguno de los habitantes de estos corregimientos puede llegar tranquilamente a los cascos urbanos a riesgo de ser desaparecido, amenazado o por lo menos amedrentado verbal o físicamente, de hecho la gran mayoría lleva años sin salir de la región", aseguró Hernández.
Pero quizá una de las situaciones que más causó preocupación a los integrantes de la Caravana Internacional, es la precaria situación que enfrentan los habitantes del sur de Bolívar, en campos como el de la salud, la educación, vivienda y servicios públicos.
Se cree que al menos 1.069 menores de edad no reciben educación formal, pues en la mayoría de los casos los profesores han tenido que huir ante amenazas de grupos armados o porque han sido asesinados.
El campo de la salud es uno de los más afectados. La Caravana encontró que no existe sino sólo una promotora de salud subvencionada por el Estado y dos centros de salud que al parecer no cuentan con la asistencia de personal médico ni con los recursos necesarios.
La población infantil no cuenta con el servicio de vacunas. En casos de urgencias, los campesinos tienen que arriesgar sus vidas viajando hasta el área urbana, según las denuncias de los miembros de la Caravana Internacional.
Restricción alimentaria
La restricción al paso de alimentos es quizá otro de los problemas más graves que enfrenta la población del sur de Bolívar.
"Este es uno de los principales objetivos del cerco paramilitar, ya que productos básicos para la supervivencia se han convertido en objetos ilegales que deben ser escondidos para poder pasar el cerco y llevarlos hasta la zona", indicó Fabio Neri, otro de los dirigentes de la Caravana.
Los campesinos de la zona le dijeron a la comisión internacional que la situación ha llegado a tal punto, que incluso los grupos de autodefensas exigen las facturas de las compras con el objetivo de verificar si se cumplen las normas de comercio quincenal.
Nadie puede comprar más de $50 mil o $100 mil en mercado, cifra que varía de acuerdo con los criterios de cada retén de las autodefensas, que en la mayoría de las ocasiones están localizados en las cabeceras municipales. La guerrilla también hace presencia con puestos de control en las zonas montañosas.
Lo que sigue
Aunque la misión de la Caravana ya terminó por ahora, Fabio Neri, como uno de los voceros, anunció que esta visita al sur de Bolívar fue sólo una primera etapa de acompañamiento para Colombia.
Luego vendrá un trabajo de seguimiento a las comunidades y a las organizaciones civiles. Además, se pretende realizar un trabajo de sensibilización en los países de origen de cada uno de los miembros de la Caravana.
"Vamos a hacer una serie de lobbys en organizaciones internacionales, con el fin de lograr toda la ayuda posible para estas comunidades del sur de Bolívar", anunció Neri.
Los dirigentes de la Caravana insistieron en que las comunidades del sur de Bolívar no pueden abandonar su lucha por la independencia como modelo de desarrollo y reiteraron su compromiso de difundir ante la comunidad internacional, lo que ocurre en las zonas visitadas.
"Instamos a otros organismos internacionales y nacionales y a nuestros gobiernos a que se garantice el respeto por los derechos humanos y la puesta en marcha de proyectos de desarrollo que posibiliten la supervivencia y el futuro de estas comunidades".
La Caravana destacó como negativa, la poca colaboración que obtuvieron por parte de los alcaldes de la región, quienes desde un principio se opusieron a su llegada argumentando que no necesitaban nada, según afirmaron algunos de sus miembros.
Negaron de manera categórica las acusaciones de algunos sectores que aseguran que a los campesinos les había salido más cara la visita de la Caravana que la ayuda que habían llevado.
"Desde un comienzo sabíamos que teníamos que aportar y colaborar", dijo uno de los voceros de los campesinos.