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Carta a las Comunidades
Sobre las Comunidades en Resistencia
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Sobre las
Comunidades en Resistencia
Un poco de historia La conformación de las comunidades en resistencia en el Sur de Bolívar ha sido un proceso largo que cruza toda su historia de constitución social. En esta región la ausencia del Estado ha sido evidente lo que ha exigido de la población un esfuerzo gigantesco para poder acceder a niveles de bienestar y desarrollo que el Estado no ha brindado. Desde hace mas de dos décadas los pobladores de la región se han organizado en acciones comunales, en comités mineros, en comités de mujeres, de tenderos y en las asociaciones campesinas que han buscado darle firmeza al tejido social, a miles de mujeres y hombres, originarios de estos territorios y de quienes han llegado de otras tierras producto del desplazamiento. A través de muchas manifestaciones de lucha social, marchas, éxodos, tomas masivas de instituciones y otras han planteado al estado las reivindicaciones sociales, económicas y políticas que han sido reiteradas en cada protesta y movilización de los sureños. Toda esta historia de lucha hoy esta condensado en un programa de desarrollo elaborado desde y con las comunidades que se llama Plan de desarrollo por los derechos humanos integrales —PID-. La oferta del Estado a las demandas de los pobladores de la región, plasmadas en multitudes de acuerdos, ha sido la agresión sistemática con los asesinatos individuales y masivos (masacres), desplazamientos, quemas de bienes y cultivos, quema de caseríos, de poblados enteros, cerco alimenticio a la población y otras practicas destructivas llevadas a cabo por el ejército y las bandas paramilitares. Las comunidades de campesinos, de
mineros, de comerciantes, de estudiantes y de mujeres han colocado miles
de muertos, han visto decenas de caseríos quemados, han sentido
la desaparición de lideres entre ellos Edgar Quiroga, sus tierras
han sido abandonadas por miles de desplazados y miles de pobladores están
todavía en sus territorios resistiendo la tempestad del terrorismo
genocida de Estado.
Qué son las Comunidades en Resistencia Las comunidades en resistencia por la vida (CRV) es la forma que van encontrando las comunidades de un territorio para defender la vida y mantenerse en sus tierras. Estas comunidades se agrupan por caseríos, por corregimientos y por veredas uniéndose alrededor de realizar la vida y defenderla ante las agresiones del estado, bregando a reconstruir las viviendas y su entorno ambiental, la recuperación de la economía para producir y de buscar formas de hacer la educación de los niños y jóvenes ante la ausencia de las instituciones educativas del Estado. Se habla defender la vida en forma integral partiendo de la necesidad de existir como ser humano y que este ser humano para hacerlo de manera digna requiere de una producción material y cultural, un asentamiento territorial en donde vivir socialmente y hacer una interrelación con otros. A esta construcción social de la vida que estaban arribando los pobladores del Sur de Bolívar que habían organizado escuelas y colegios, organizado una red vial, una producción agropecuaria, pesquera y minera, un servicio de salud con sus ancianos sabios y la agrupación de puestos de salud con sus enfermeras y promotoras, que habían accedido a una justa distribución de la tierra y unas mínimas normas de aseguramiento ambiental, a darle constitución y promoción a la vida cultural con sus festivales culturales. A todo esto, es a lo que el estado colombiano apunta con sus políticas militaristas a destruir. Ante esta enorme avalancha de destrucción
del tejido social de vida integral es que se oponen las comunidades en
resistencia y luchan por preservar sus avances sociales. Por eso se llaman
comunidades en resistencia por la vida.
Están conformadas por los
habitantes de una vereda, un caserío o un corregimiento que están
decididos a quedarse en el territorio y organizarse de variadas maneras
para asegurar su existencia. Estas comunidades se mueven en todo un territorio
o se fijan a un pedazo de este de acuerdo a como este la situación
de agresión del estado. A estas comunidades están unidas
la diversidad de los componentes sociales poblacionales de la vereda, el
caserío o el corregimiento.
Tienen varios propósitos ya enunciados anteriormente, los cuales ampliamos de esta manera. 1. Asegurar la existencia social
de una comunidad territorial.
El estado es el principal responsable de la destrucción social de las comunidades del Sur de Bolívar, tanto por acción como por omisión, por su abandono, su ausencia económica y cultural y por imposibilitar el desarrollo autónomo de nuestro modo de vivir y ser. Ha desconocido tradicionalmente lo que somos, lo que queremos y lo que hemos constituido y se ha dedicado a desprestigiar nuestro proceso comunitario condenándonos a la muerte. Para el estado la gente del Sur de Bolívar no vale nada lo que le interesa son las riquezas naturales depositadas en toda la región que son patrimonio de la humanidad, de todos los colombianos y a las cuales tenemos el derecho del disfrute y hemos cuidado para que no sean irracionalmente explotadas. Al estado le estamos exigiendo: 1. pare la represión y el
genocidio. Queremos seguir construyendo la paz con justicia social.
Nuestra posición ante el conflicto social en el país. Las comunidades en resistencia del Sur de Bolívar no somos ajenos al conflicto social que vive Colombia, porque padecemos de la falta de una política agraria justa y democrática, vivimos la marginación y abandono del estado que nunca se fijo ni puso sus ojos en la región con una políticas de bienestar. No somos ajenos ni estamos a espaldas del conflicto social porque somos parte de un pueblo que ha luchado por la tierra, el crédito, una política de inversión educativa, por tener los derechos a la expresión política, a ser culturalmente lo que significa la diversidad poblacional, a ser parte importante en la administración de los recursos naturales. No somos comunidades armadas ni adelantamos ninguna guerra. Mas bien estamos organizadas para resistir la guerra sucia y genocida que nos ha declarado el estado de manera absurda y criminal. Somos víctimas de esa política de estado que considera enemigo al pueblo, a la población porque nos considera agua de un pez que quiere destruir. No estamos alzados en guerra, estamos organizados en resistencia por la vida. El conflicto social que origino el estado por las desigualdades y la injusticia, la falta de participación nos ha llevado a tomar partido en la reivindicaciones de nuestros derechos humanos consagrados en una constitución nacional. Tenemos el derecho a existir como pueblo que estamos construyéndonos. Comunidades en resistencia del Sur
de Bolívar
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