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"MILLORA SILVÍCOLA" EN EL
MAS DE PRATS
(SERRA DE MARIOLA, 14-11-2001) ![]() |
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COMUNICAT
DE PREMSA
26/novembre/2001
Leo con
preocupación en el INFORMACION del 27-11-01 que «exigen la
paralización de una tala de carrascas en la Sierra de Mariola».
¡Tremenda noticia! Descubro que es la Colla Ecologista La Carrasca
de Alcoy quien efectúa la denuncia, ya que el área afectada
es una zona de protección integral según el PORN de dicha
sierra. Es más, llegan hasta el punto de exigir la apertura de un
expediente sancionador. Como colofón cibernético, veo en
internet que el grupo político progresista PSOE de Alcoy, se suma
a la denuncia pidiendo que la Diputación clarifique su postura respecto
al tema. ¡Qué barbaridad! Perdón, me van a dejar que
puntualice la anterior expresión exclamativa: ¡Qué
barbaridad de denuncia! Si ésta es la posición de un grupo
conservacionista, apaga y vámonos. Ya podemos sacar el pañuelo
blanco del bolsillo, y agitarlo todos al unísono para despedirnos
de Sierra Mariola. Con posturas como la exhibida, el nombre de grupo conservacionista
debería ser sustituido por el de grupo destruccionista, y el progresismo
del PSOE queda transformado en un retroceso a paso ligero. Soy consciente
de lo políticamente incorrecta de mi opinión, pero más
grave es este tipo de demagogia que desinforma a la población y
compromete gravemente el futuro del medio natural alicantino. No obstante,
soy bien pensado y no creo que éste sea el fin de los mencionados
colectivos, sino que es un grave caso de incultura forestal. Por lo tanto,
señores de la Colla Ecologista La Carrasca, señores socialistas
de Alcoy, siéntense por favor en sus pupitres, saquen papel y lápiz
y guarden silencio, porque la primera clase de selvicultura a domicilio
va a empezar.
El área
afectada por «la tala» es en su mayor parte una masa forestal
de monte bajo de encinar. Primer punto importante a aclarar, no se trata
de una tala (al menos en el sentido peyorativo esgrimido) sino de un tratamiento
selvícola. Para acometer dicho tratamiento se realiza previamente
un estudio muy completo del medio. En este caso el estudio se incluye dentro
de un proyecto de ordenación realizado por un verdadero profesional
forestal: el doctor ingeniero de Montes José Miguel Montoya Oliver.
Este experto en la materia ya recorría los montes de España
cuando pocos se interesaban por ellos. El fruto, madurado con su labor
investigadora, es la gran cantidad de libros y la interminable lista de
proyectos firmados por él.
¿Qué
es un monte bajo? pregunta tímidamente alguien sentado al final
de esta clase virtual. Determinadas especies vegetales, como la encina,
han adoptado métodos evolutivos basados en la capacidad de rebrotar
de cepa o raíz si su parte aérea es suprimida, configurando
el llamado monte bajo. Gracias a ello consiguen hacer frente al azote del
fuego y del estómago insaciable del herbívoro ramoneador.
Los antiguos pobladores de Sierra Mariola y de toda la Península,
en su infinita sabiduría, supieron utilizar esta propiedad para
procurarse la tan necesaria leña y carbón. De esta forma
cortaban cada cierto tiempo una zona del monte y lo dejaban rebrotar de
nuevo. Con la llegada del gas a nuestras cocinas y la partida a la ciudad
de estas gentes, los montes quedaron abandonados. Pero los brotes de cepa
han seguido creciendo hasta trabarse unos con otros y tener la masa forestal
una densidad excesiva. ¿Cuál es el peligro? Muy sencillo.
El medio tiene el suelo que tiene y el clima aporta el agua que aporta
(bastante escasa), de manera que no hay alimento para todos, y los pies
paralizan su crecimiento y se debilitan enormemente. Si cualquier incendio
o sequía se presentan, como seguro que pasará antes o después
ya que forman parte del medio Mediterráneo, no son capaces de resistirlo
y mueren inexorablemente. Por si fuera poco, al compartir muchos pies la
misma raíz son muchos los que enferman y desaparecen en grandes
rodales. La solución es seleccionar de esta masa los pies más
vigorosos y liberarlos de la competencia más acuciante. Lógicamente,
a un pie con un determinado diámetro de fuste y tamaño de
copa, le compite otro de características similares, no los pequeños
brotes bajo su copa, que el propio árbol elegido se encargará
de eliminar, y que cumplen su función como refugio y alimento de
la fauna. Por lo tanto, se suprimen los mínimos pies indispensables,
esperando un número de años para que los selectos reaccionen,
crezcan y vuelvan a entrar en competencia, momento en el que volveremos
a actuar. ¿Qué conseguimos? Poco a poco se van formando pies
que crecen en baja competencia, y por lo tanto engrosan su corteza y adquieren
una copa amplia, abierta y equilibrada. De esta forma la corteza les protege
del incendio, el vigor les permite resistir sequías y demás
avatares, y la copa consigue fructificar en abundancia. Las bellotas producidas
servirán de alimento a la fauna, y sobretodo para resembrar el monte.
Cuando germinen tendremos encinitas independientes, resultado de reproducción
sexual y no vegetativa, de mayor variabilidad genética, que crecerán
asegurando la persistencia, estabilidad y biodiversidad del monte. Lógicamente
todos estos trabajos se realizan de acuerdo a Planes Anuales. Éstos
adaptan las actuaciones a realizar a la situación que ese año
viva el monte. Precisamente estos trabajos habrán de ser llevados
a cabo cuanto antes en las zonas que más urge conservar, las de
protección integral. Fin de la lección.
Conclusión:
es muy fácil criticar lo que hacen otros, sobretodo cuando se hace
sin un razonamiento, sin soluciones alternativas y amparados bajo el anonimato
del nombre de un grupo colectivo, ya sea político o social. Una
de las formas de cargarse nuestros montes, es el incluirlos bajo alguna
figura de protección legal y olvidarse de ellos, o lo que es igual,
asegurando que la mejor forma de conservarlos es no tocarlos, haciendo
absurdas analogías con bosques vírgenes amazónicos,
con los que no guardan ninguna relación en su origen como hemos
visto. Esta manera de actuar sí que pone en grave peligro las masas
forestales que tantos años cuestan a la naturaleza.
Importantes
organizaciones como PROFOR (Profesionales Forestales) e INFOMED (Instituto
Forestal del Mediterráneo) se han desplazado a nuestra provincia
para visitar estos trabajos, exponiendo sus felicitaciones y tomando nota
para llevarlos a cabo en otras partes del Estado. Somos una provincia pionera
en estos temas, gracias al magnífico trabajo realizado desde el
área de Medio Ambiente de la Diputación de Alicante, con
algún defecto, porque son humanos. Pero muchos, en vez de reconocerlo
y aplaudirlo, se dedican a boicotearlo en la impotencia de su ignorancia.
Por favor, no caigamos en el ridículo cuando hablamos de cosas tan
serias, si no, esto parecerá una comedia del magnífico Berlanga.
Ve a conte aquesta introducció perquè de la lectura de la nota publicada en aquest diari el proppassat dos de desembre pel senyor Miguel Ángel Torrecillas, al respecte dels “tractaments forestals” que venen fent-se al Mas de Prats, sembla quedar clar que encara abunda qui se sent més còmode fent servir una o dues d’aquestes seguretats, aferrant-se com a bon epígon a tèrbols principis d’autoritat i, sobretot, desqualificant (o tractant de fer-ho) a aquells que legítimament no pensem que algunes de les pràctiques forestals a l’ús, posades a punt moltes vegades en ecosistemes ben diferents als nostres, responguen a objectius aplicables a les nostres serres. No voldria perdre el temps en tractar de buscar un qualificatiu adequat per a qui sembla pensar (que Santa Llúcia li conserve la vista per molts anys) que allò que compromet “el futuro del medio natural alicantino” és una denúncia d’un grup ecologista, per a continuació arrogar-se la capacitat de fer guardar silenci a aquell que no pensa com ell, suposadament per traure’l de l’estat d’incultura en què es debat. Però el cas és que, malgrat la meua sinzera disposició a aprendre coses noves, tot el que he trobat en la disgressió que segueix a la desafortunada introducció de l’esmentat article no passa de ser una repetició (a més, bastant simplista) de coses sabudes i llocs comuns que, en el millor dels casos, no passen de ser opinables. Lliçó frustrada, per tant. Una pena. I això que hem parat atenció...
Lògicament, no voldria caure en cap dogmatització sobre aquest assumpte, com tampoc questionaré el prestigi dels autors del projecte que es discuteix –doctors tots dos, enginyer forestal un i biòloga l’altra— tot i que hi ha aspectes del mateix projecte (com la fauna existent en la zona) que semblen com a mínim francament millorables. Però convindria aclarir que hi ha massa coses discutibles en un plantejament com l’exposat. Discutibles perquè, com passa quasi sempre en aquestes qüestions, obliden que allò que es tracta de gestionar no són grups de plantes aïllades que es comporten aïlladament, sinó ecosistemes (encara que la paraula potser no li sone massa), incloent-hi el sòl i el sotabosc, i fins i tot la fauna no cinegètica; perquè considerar el rebrotament (“sprouting”) posterior a les pertorbacions com una mena d’errada evolutiva que cal subsanar, destral en mà, pel bé de l’espècie, no deixa de ser pueril; perquè entrar en floritures lingüístiques sobre si eliminar –contradint fins i tot el mateix projecte—peus de carrasca de més de trenta centímetres de diàmetre és o no “talar” és innecessari i absurd. Perquè simplificar a una qüestió de grandària la complexíssima biologia reproductiva del gènere Quercus fa riure. Fins i tot, perquè jugar a presentar com una novetat admirable pràctiques de gestió que venen fent-se, amb objectius diversos –des de pràctiques pecuàries a explotacions de biomassa— i resultats variables, a molts llocs de la conca mediterrània és penós. Però, sobretot, perquè fer passar una actuació que, en el millor dels casos, no deixa de ser una prova més (un altre assaig destinat a veure de complir un objectiu que no acaba de quedar clar es mire com es mire) com si fóra la solució final i definitiva als problemes de les nostres serres, és patèticament ridícul. Potser, al remat, allò que es busca –per raons o interessos que se’ns escapen—és justificar com siga que “una de las formas de cargarse nuestros montes, es el incluirlos bajo alguna figura de protección legal y olvidarse de ellos, o lo que es igual, asegurando que la mejor forma de conservarlos es no tocarlos”, opinió que haurem de respectar, tot evitant inoportunes expressions exclamatives, però que es qualifica sobradament a si mateixa. És evident que hi ha moltes maneres d’actuar sobre els nostres boscos, algunes convenients i necessàries fins i tot a les zones de “protecció integral”; però no totes poden ser igual de rentables per a qui les execute...
I, per cert, i parlant d’ignorància:
a aquestes altures convindria anar canviant ja la cançoneta dels
“boscos amazònics”, que ja fa una mica de pudor; sobretot, en boca
d’autoproclamats desemmascadors de demagògies i desinteressats defensors
del “medio natural alicantino”. Perquè poca gent pensa –fins i tot,
entre els ecologistes—que no cal gestionar (“tocar”) els nostres boscos,
encara que no és probable que ens posem fàcilment d’acord
sobre quins haurien de ser els objectius d’aquesta gestió, la forma
de desenvolupar-la i els llocs on aplicar-la. Probablement, ni el “manipulador”
més entusiasta gosaria justificar actuacions com la que està
fent-se al Mas de Prats dins el Carrascar de la Font Roja, i això
que és de protecció integral. O si?. En tot cas, hauria de
ser sobre això –sobre quina gestió, on i com— sobre el podríem
i hauríem de parlar-ne molt, amb dades a la mà, tenint en
compte a propietaris i usuaris de la serra, amb les visions aportades per
professionals procedents de diferents disciplines, i sense crispacions
ni demagògies; la Diputació d’Alacant i els companys que
hi treballen, per sort, ja en saben bastant (bé que ens consta)
de la necessitat d’aquest diàleg, sense que els calga recórrer
a suposats defensors i prosèlits més impertinents que oportuns.
Perquè si del que es tracta, en última instància,
es de tocar per tocar (ja siga boscos o bellotes), fóra millor que
ens deixàrem de foteses i diguerem les coses pel seu nom.